Pudrición de la espiga del Maiz

Grupo de cultivos: Cereales
Especie hospedante: Maíz (Zea mays)
Etiología: Hongo. Necrotrófico
Agente causal:  La etiología de la enfermedad responde a un complejo de hongos. Entre los principales se encuentran: Fusarium graminearum – (forma asexual) Giberella zeae (forma sexual); Fusarium verticillioides (Syn F. moniliforme); Stenocarpella spp. (Diplodia spp.) y Colletotrichum graminicola.


Síntomas: 

  • pudrición blanca de la base de la espiga
  • pudrición rosada de la espiga
  • decoloración de granos
  • granos chuzos

Daños:

  • reducción en la productividad de granos
  • reducción de calidad de granos
  • presencia de granos quemados

Presiaposición:

  • semilla infectada
  • monocultura
  • alta población de plantas
  • presencia de plantas voluntarias
  • presencia de hospedantes intermediarios
  • desequilibrio nutricional
  • mal emparejamiento de la espiga
  • daño causado por oruga

Medidas de manejo integrado:

  • rotación de cultivos
  • tratamiento de semilla con fungicida
  • específico para hongos de semilla
  • evitar sucesión con gramíneas
  • mantener equilíbrio nutricional (N y K)
  • evitar estrés hídrico
  • evitar población de plantas por encima de lo indicado para cada híbrido
  • buen emparejamiento de la espiga
  • control de oruga
  • híbrido resistente para carbón

Giberela o pudrición por giberela – Fusarium graminearum

Se encuentra difundida en la región pampeana y NOA. Los primeros signos de la infección son la formación de micelios blancos, que van descendiendo desde la punta de la espiga y dan una coloración rojiza y rosada a los granos infectados. Los granos colonizados se localizan, en la mayoría de los casos, en la punta de la espiga. Cuando la infección ocurre temprano, la pudrición puede desarrollarse en toda la espiga. Las brácteas también pueden ser colonizadas y compactadas a la espiga. Sobre los tejidos colonizados pueden formarse peritecios del patógeno. Normalmente, los peritecios no producen ascosporas hasta la primavera siguiente. En algunos casos, la pudrición ocurre en la base de la espiga y prosigue hacia la punta, dificultando el diagnóstico de la pudrición causada por F. verticillioides. El hongo produce micotoxinas (deoxinivalenol, zearalenona y zearalenol)

Manejo de la enfermedad: híbridos resistentes/tolerantes, rotación de cultivos, control de insectos, monitoreo/eventual cosecha anticipada, mejorar las condiciones de cosecha y almacenamiento de los granos.

Fusariosis o pudrición por fusarium – Fusarium verticillioides

Es probablemente el patógeno mas común de la espiga del maíz en todo el mundo (CIMMYT 2004). Es el principal agente causal de podredumbre de espiga en Argentina (Presello et al., 2006). Los síntomas de la enfermedad pueden ser observados, principalmente, en la base de la espiga (Figuras 46 e 47), pero pueden manifestarse en granos aislados (Figura 48) o en grupos de granos infectados (Figura 49). La distribución de estos granos infectados puede estar relacionada con la infección del hongo por el canal de los estigmas o asociada a daños provocados por insectos, principalmente por la oruga de la espiga, u otros daños mecánicos. Sobre los granos infectados se puede verificar las señales del hongo, en la forma de micelio (moho algodonoso) y esporas, de color rosa-salmón, típico de F. verticillioides. El hongo produce micotoxinas como fumonisinas.

Manejo de la enfermedad: híbridos resistentes/tolerantes, rotación de cultivos, control de insectos, monitoreo/eventual cosecha anticipada, mejorar las condiciones de cosecha y almacenamiento de los granos.

Diplodia o pudrición blanca de la base de la espiga – Stenocarpella macrospora e S. maydis

Los síntomas de la Diplodia se inician, principalmente, en la base de la espiga (Figura 50), luego de la fecundación. Las brácteas de la espiga muestran un crecimiento característico de áreas cloróticas irregulares. Luego estas áreas se ensanchan y secan completamente las brácteas (las que se tornan despigmentadas y de coloración parda), cuando la planta está todavía verde. Cuando la infección ocurre dos semanas después de la polinización, toda la espiga puede tornarse podrida (Figura 51), presentando coloración pardo-gris a blanquecina, arrugada y leve, con las brácteas internas fuertemente adheridas unas a otras o a los granos, debido al crecimiento del micelio del hongo. Si se desprenden las brácteas, las mazorcas están disecadas y blanquecinas, con moho blanco algodonoso entre los granos. Luego se forma un gran número de pequeños picnidios negros. Estos pueden formarse sobre brácteas, brácteas florales y granos. Los granos infectados presentan color ceniza débil a marrón. Las espigas infectadas hacia el final de la estación de crecimiento no muestran síntomas externos, y cuando son cosechadas (y los granos asintomáticos removidos) el micelio blanco puede ser visto creciendo entre los granos. Algunos aislamientos de S. maydis inducen a viviparidad, o sea, a la germinación prematura de los granos. S. maydis produce la toxina conocida como diplodiatoxina, y S. macrospora produce diplodiol.

Manejo de la enfermedad: híbridos resistentes/tolerantes, rotación de cultivos, control de insectos, monitoreo/eventual cosecha anticipada, mejorar las condiciones de cosecha y almacenamiento de los granos.

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Herbario Virtual. Cátedra de Fitopatología. Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. http://herbariofitopatologia.agro.uba.ar