Roya común del Maíz

Grupo de cultivos: Cereales
Especie hospedante: Maíz (Zea mays)
Etiología: Hongo. Biotrófico
Agente causal: Puccinia sorghi Schwein

Taxonomía: Fungi > Basidiomycota > Urediniomycetes > Uredinales > Phakopsoraceae


Síntomas: Los primeros síntomas en manifestarse son puntos cloróticos en la superficie de la hoja. Rápidamente se desarrollan, en cultivares susceptibles, en pústulas grandes, circulares a alargadas, pulverulentas, presentando el interior de coloración pardo-canela, luego de romper la epidermis de la hoja. Estas pústulas (uredias) se manifiestan en cualquier tejido verde de la planta. Se encuentran con frecuencia sobre las dos superficies de la hoja. El tejido foliar que rodea las pústulas puede devenir amarillo clorótico o puede morir, dejando pequeñas o grandes áreas de lesiones. Luego las pústulas se vuelven negras, cuando los uredosporas son substituidos por las teliosporas, las cuales continúan su erupción rompiendo la epidermis, a medida que la planta madura.

Antecedentes y Daños: Esta enfermedad es endémica en la zona núcleo (González M., 2005; Sillon et al., 2007). También se encuentra difundida en el NOA (Diaz et al., 2007) y Entre Ríos (Formento, 2010). Este patógeno disminuye el IAFS. En ataques severos las pústulas formadas pueden provocar la necrosis del tejido foliar dando un aspecto de mancha foliar (Figura 29), que puede dificultar el diagnóstico. Hojas enteras pueden morir si son infectadas severamente. Esta roya es más notable hacia floración. En el campo presenta diferentes grados de intensidad cada año de acuerdo al comportamiento de los híbridos utilizados. El ambiente es más predisponente cuando se combinan siembras tardias y escasez de lluvias. Los daños registrados en el mundo oscilan entre un 10 al 30%. En Argentina la presencia de la roya en maíz es frecuente aunque los ataques severos son esporádicos. En determinados años favorables, los daños y pérdidas agronómicas pueden ser elevados. Un hecho para destacar es que durante las últimas campañas se ha observado un importante crecimiento de la roya sobre varios campos de maíz. Durante la campaña 2007-2008 ocurrió una importante epifitia en la principal zona maicera del país desde estadios vegetativos, que obligó al uso de fungicidas.

Epidemiología: La roya comùn del maíz ataca solamente al maiz, a pesar de que su nombre haga referencia al sorgo. En Argentina este hongo biotròfico cumple su ciclo completo, generando alta variabilidad genética, comprobándose al menos la existencia de cuatro razas distintas. El agente etiológico es un hongo heteroico y macrocíclico que cumple aparentemente su ciclo en Oxalis spp. (estado picnídico y ecídico), y la otra parte (uredosórico y teleutosórico) en maíz. La detección de picnios y ecidios en Oxalis se ha informado en Argentina sólo en 1952, desde ese año no hay publicaciones al respecto y en monitoreos actuales sólo se ha encontrado pústulas uredosoricas de Puccinia oxalidis que es la roya propia del Oxalis. Las teliosporas provenientes del maíz pueden germinar formando basidiosporas que no son infectivas para el maíz pero si pueden infectar al Oxalis. En este último hospedante intermediario se forman las picniosporas y ecidiosporas. Estas últimas son infectivas al maíz generando uredosporas (Lindquist, 1982). Una vez infectado el maíz (infección proveniente del inoculo primario –ecidiosporas-del Oxalis o por uredosporas traídas por el viento), desde una hoja, planta o campo se generan más uredosporas para infectar nuevas hojas, plantas o campos. Las uredosporas pueden sobrevivir en la naturaleza en plantas guachas que se comportan también como fuentes de inóculo primario.

Supervivencia: Si bien es necesario profundizar los estudios, la bibliografía cita a Oxalis como hospedante intermediario y fuente de inóculo y supervivencia (en Argentina es necesario confirmar su papel epidemiológico). Las plantas guachas de maíz jugarían un rol muy importante en la supervivencia de este patógeno.

Condiciones predisponentes: Susceptibilidad de los genotipos y abundancia del inóculo. Los tejidos más jóvenes o estados juveniles son más susceptibles. La temperatura ideal para germinación de esporas es 17ºC, aunque buena germinación ocurre entre 13 a 27ºC. La formación de una pústula puede llevar entre 5 a 7 días a 20-25ºC. Si el ataque de roya es severo incrementa las pudriciones de raíz y tallo. La germinación de esporas se muy baja con temperaturas > a 32ºC (Cina et al., 2009). A veces se asocian epidemias con siembras tardías y escasez de lluvia.

Manejo de la enfermedad: híbridos resistentes/tolerantes, uso de fungicidas de acuerdo con el UDE.

¿Cómo citar esta información para publicaciones?
Herbario Virtual. Cátedra de Fitopatología. Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. http://herbariofitopatologia.agro.uba.ar