Vuelco del Maíz (Podredumbres de raíces y base del tallo)

Grupo de cultivos: Cereales
Especie hospedante: Maíz (Zea mays)
Etiología: Hongo. Necrotrófico
Agente causal: La etiología de la enfermedad responde a un complejo de hongos. Entre los principales se encuentran:

  • Gibberella zeae (Schwein.) Petch (anamorfo Fusarium graminearum Schwabe)
  • Fusarium verticillioides (Sacc.) Nirenberg. (Nirenberg and O’Donnell 1998) (syn. F. moniliforme J. Sheldon; teleomorfo G. moniliformis Wineland)
  • Stenocarpella spp (syn. Diplodia spp)
  • Colletotrichum graminicola (Ces.) G.W. Wilson
  • Macrophomina phaseolina (Tassi) Goid

Antecedentes e importancia: La pudrición de la raíz y del tallo es una de las principales enfermedades del maíz en la Argentina. Durante los últimas campañas agrícolas las pudriciones de tallo y raíces (PTR) han aparecido con mayor frecuencia e intensidad en todas las zonas productoras, especialmente en la zona núcleo. Este complejo de patógenos causa la muerte prematura de las plantas e incrementan la probabilidad del vuelco. Los más importantes afectan al cultivo hacia el final del ciclo. La pudrición es causada por varios hongos, los que atacan los tejidos del tallo y raíz, cuando estos comienzan a senescer. Las mayores pérdidas de cosecha causadas por estos patógenos se deben a la rotura del tallo y el acamado de las plantas.

Síntomas: La sintomatología general que acompaña esta enfermedad es la pudrición de raíz y/o tallo, acompañadas por marchitamiento de las hojas y debilitamiento general de la planta. Las plantas marchitas permanecen erectas cuando se secan y al partir verticalmente los entrenudos inferiores se observa que el floema de los tallos infectados es color café oscuro. En las etapas finales de la infección, la medula es destruida y los tejidos adyacentes pierden su color. La pudrición del tallo hace referencia también a la muerte prematura, rotura o quiebre del mismo y al vuelco. La podredumbre de raíces se inicia en etapas vegetativas, pero los síntomas típicos de la enfermedad se observan desde formación de la espiga a cosecha, ya que en etapas anteriores pasan desapercibidos por la formación de raíces nuevas y la escasa demanda de fotosintatos hacia de la parte aérea. Lo primero que puede observarse es la pérdida de vigor y debilitamiento de las plantas y la presencia de plantas aisladas que comienzan a madurar anticipadamente. A medida que avanza la estación de cultivo los síntomas se generalizan y se observa la pérdida de turgencia de la base del tallo (cede a la presión de los dedos), la decoloración del mismo y el enriado de la médula, es decir la podredumbre del tejido parenquimático y la separación de los haces vasculares. Este último síntoma se observa al hacer un corte longitudinal del tallo, lo cual permite además observar los signos característicos de los agentes causales. Es común observar espigas más pequeñas y mirando prematuramente hacia abajo, lo cual indica la presencia de plantas enfermas. En muchos casos, las plantas con la base podrida vuelcan y se dificulta la recolección. Además los mismos patógenos atacan las espigas ocasionando la podredumbre de los granos.

Pudrición por giberela – Fusarium graminearumEs uno de los agentes causantes de pudrición de tallo más perjudiciales. Acompañando la sintomatología general descripta inicialmente, la base del tallo de la planta enferma altera su color, tornándose pardo o de color pajizo, en contraste con el amarilleado, verdoso o morado de las plantas sanas, lo que depende de la presencia y de la concentración de pigmentos en el híbrido. Los tejidos internos de la médula se desintegran, dejando solamente los haces vasculares intactos, pero sueltos. En estas plantas solamente con fricción del dedo pulgar y del dedo índice se puede quebrar los tallos. Un síntoma diagnóstico que permite diferenciar a giberela de otras pudriciones es la coloración rosa-rojiza que ocurre dentro del tallo (medula), conferida por la colonización del hongo en plantas con tallos aún verdes y en plantas maduras próximas a cosecha. La presencia de costras de peritecios, en la superficie de los tejidos infectados, también puede ayudar en el diagnóstico directo. Los peritecios son pequeños, visibles al ojo desnudo, esféricos, de color negro, dispuestos en grupos en los tejidos senescidos, ásperos, pudiendo ser removidos por raspado.

Pudrición por fusarium – Fusarium verticillioides (Sin.= Fusarium moniliforme): Los síntomas de la pudrición de fusarium inician con la alteración de la coloración externa de la base del tallo, siendo que las plantas infectadas presentan la médula de color blanco-rosada a rosa-salmón. Cuando la infección fuera severa puede ocurrir la esporulación del patógeno, en la parte externa del tejido afectado, en la forma de una masa de esporas de color rosa-salmón. La pudrición afecta las raíces, base de la planta y los entrenudos inferiores, pudiendo llevar al quebrado del tallo y a madurez prematura. La pudrición por fusarium puede ser diagnosticada por la ausencia de peritecios sobre la superficie del tejido afectado, lo que no ocurre con la pudrición de Gibberella. La enfermedad inicia comúnmente luego de la polinización y se torna más severa a medida que la planta se acerca a la maduración.

Pudrición por Diplodia – Stenocarpella macrospora y S. maydisLa especie S. maydis causa pudrición del tallo en zonas frías y húmedas, y S. macrospora, en zonas cálidas y húmedas. El cuadro sintomatológico incluye alteración del color externo del tallo, parte interna de los nudos y desintegración de la médula, dejando apenas los haces vasculares intactos. Se observa una coloración café en la medula de los entrenudos inferiores. Normalmente en el primer y segundo entrenudo las plantas infectadas presentan lesiones externas en el tallo, de forma localizada, de color oscuro, iniciando preferencialmente en el nudo. Esta enfermedad puede ser identificada por el desarrollo de numerosos picnidios negros, sub-epidérmicos, pequeños, en los internudos inferiores de los tallos, principalmente cuando el tejido se encuentra senescido (próximo a cosecha o luego de cosecha). Las plantas atacadas pueden ser prematuramente muertas. Los tallos se debilitan y se quiebran fácilmente cuando hay vientos o lluvias fuertes.

Antracnosis – Colletotrichum graminicolaLa pudrición del tallo se ha reportado principalmente en zonas cálidas y húmedas de todo el mundo (CIMMYT, 2004). Los síntomas de la antracnosis son visibles en las plantas normalmente a partir de la maduración fisiológica, cuando éstas inician el proceso de senescencia natural. Los síntomas en la base externa de los tallos se manifiestan como áreas o placas (lesiones) oscuras, negras, de aspecto brillante, inicialmente desarrollados en los nudos y progresando hacia entrenudos, en la forma de manchas angostas y alargadas. Estas manchas pueden coalescer para formar largos “bloques o rayas” negras. Esta decoloración típica puede aparecer sea en los internudos inferiores o en todo el tallo. Las plantas infectadas normalmente presentan síntoma de marchites de las hojas (causado por la destrucción total del tejido de la medula), las que pueden secarse. Se produce el desgarramiento de los haces vasculares, que adquieren una coloración café oscura. En algunas situaciones hay quiebre de tallo, seguido de vuelco, y hasta muerte prematura de la planta.

Pudrición gris o carbonosa por Macrophomina – Macrophomina phaseolina: Es más común en climas cálidos y secos. La incidencia aumenta rápidamente cuando predominan condiciones de sequía y temperaturas altas antes de la floración. Los síntomas de la infección de Macrophomina son detectados en las plantas de maíz próximas a cosecha, principalmente cuando esas sufren estrés hídrico. Uno de los primeros síntomas es el secado anormal del tejido de las hojas superiores. Las plantas infectadas no presentan en el tallo síntomas externos, localizados, de decoloración o pudrición. Los tallos se tornan pardos y quebradizos cuando son presionados con los dedos, debido a los tejidos internos de la médula que se presentan desintegrados, con los haces vasculares sueltos. El diagnóstico diferencial de otras pudriciones del tallo es la coloración ceniza dentro del tallo y la presencia de pequeños puntos negros, constituidos por los micro-esclerocios del hongo, en el área afectada que predominantemente ocurre próximo a los nudos del tallo.

Ciclo de la enfermedad: El inóculo primario está presente en los rastrojos y en el suelo, iniciándose la infección en etapas tempranas del cultivo. La podredumbre de las raíces comienza en etapas vegetativas pero pasa desapercibida hasta que comienza la migración de fotosintatos de la base de los tallos a las espigas, con su consecuente debilitamiento. Como la mayoría de los agentes causales son habitantes de suelo, la enfermedad se considera monocíclica, ya que, aunque puede haber infecciones secundarias, las pérdidas dependen del inóculo presente en los lotes al momento de la siembra.

Condiciones predisponentes: Todos los factores que causen stress en las plantas, que determinen tallos más delgados, sistema radicular pobre, migración temprana de fotosintatos desde la base del tallo, o heridas en los mismos, incrementan la susceptibilidad de las plantas a la podredumbre y el vuelco.

La enfermedad es más severa cuando existe un desbalance de nitrógeno en relación con el potasio, sobre todo una disminución de la provisión de nitrógeno en etapas avanzadas del ciclo, y un exceso de nitrógeno en relación al potasio en las primeras etapas.

Las enfermedades foliares como roya y tizón común, pueden predisponer a una mayor intensidad de las podredumbres de raíz y tallo, debido a que disminuye la eficiencia fotosintética y la provisión de hidratos acentuando el desequilibrio energético

El ataque de insectos que causan perforaciones en los tallos y raíces facilita la entrada de los patógenos.

Macrophomina phaseolina prevalece por sobre los otros agentes causales en años secos y calurosos.

Manejo de la enfermedad: 

  • Híbridos tolerantes.
  • Rotación de cultivos.
  • Evitar alta densidad de siembra ya que en esas condiciones los tallos son más delgados y más predispuestos al vuelco.
  • Controlar las enfermedades foliares
  • Cosecha anticipada
  • Siembra perpendicular a los vientos predominantes para facilitar la recolección de plantas volcadas.
  • Mantener un balance nutricional  entre N/K
  • Mantener buen drenaje/manejo del riego.

RESUMEN

Síntomas:

  • quebrado de tallo y vuelco de la planta
  • decoloración externa e interna de los tallos
  • haces vasculares desintegrados
  • muerte precoz de plantas
  • síntomas secundarios: plantas enfermas marchitas, las hojas alteran su color de verde brillante a verde opaco

Daños:

  • quebrado de tallo y vuelco de la planta
  • contacto de espigas con el suelo en  plantas volcadas
  • muerte precoz de plantas
  • reducción de la productividad de granos
  • espigas con granos sueltos, leves o chuzos

Predisposición:

  • susceptibilidad del híbrido
  • semilla infectada
  • monocultura
  • alta población de plantas
  • presencia de plantas voluntarias
  • presencia de hospedantes intermediarios
  • desequilíbrio nutricional
  • alta severidad de enfermedades foliares

Medidas de manejo integrado:

  • rotación de cultivos
  • tratamiento de semillas con fungicida
  • específico para hongos de semilla
  • evitar sucesión con gramíneas
  • manter equilíbrio nutricional (N y K)
  • evitar estres hídrico
  • evitar poblaciones de plantas por encima de lo indicado para cada híbrido
  • híbridos tolerantes

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