Cancrosis de los cítricos

Grupo de cultivos: Frutales
Subgrupo: Cítricos
Especie hospedante: Limón (Citrus limonum), Mandarina (Citrus nobilis), Naranjo (Citrus sinensis) y Pomelo (Citrus paradisi)
Nombre Científico: Citrus sinensis, Citrus limonum, Citrus paradisi, Citrus nobilis, Citrus reticulata
Etiología: Bacteria
Agente causal: Xanthomonas axonopodis pv. citri (Hasse) Vauterin et al.

Taxonomía: Bacteria > Proteobacteria > Gammaproteobacteria > Xanthomonadales > Xanthomonadaceae


Antecedentes:  La cancrosis de los cítricos (cancro de los cítricos) existe desde tiempos remotos en Asia y desde allí se diseminó al resto del mundo. Afecta a casi todos los cítricos (Citrus spp.) y especies relacionadas con este género dentro de la familia Rutaceae. Pomelo y naranjo trifolio son altamente susceptibles; limonero, los naranjos dulce y agrio, moderadamente susceptibles y los mandarinos, moderadamente resistentes.

Sintomatología: Ataca casi toda la parte aérea del frutal: hojas, espinas, ramas jóvenes y adultas y frutos.

En las hojas se presentan pequeños puntos acuosos traslúcidos o decolorados que se convierten en erupciones de color verde amarillento ubicadas en ambas caras de las hojas; estas erupciones forman una protuberancia circular de tejido suberoso que luego toma una coloración castaño amarillento. Las lesiones están rodeadas por un margen acuoso, donde se localizan las bacterias vivas, seguido de un halo clorótico, también característico de estas lesiones. A medida que las lesiones envejecen adquieren una aspecto corchoso que al rajarse forman una lesión hundida (crateriforme) semejante a un cancro; a este tipo de lesiones se las denomina “pseudocancros”.

En los frutos las lesiones son similares a las de las hojas pero algo más profundas, de color castaño claro y forma irregular, pudiéndose presentar aisladas o confluentes e interesando solamente el epicarpio

En las ramas las lesiones están constituídas por pequeñas fisuras alargadas y angulares que pueden profundizar y formar verdaderos cancros.

Condiciones predisponentes: El principal vector es el hombre ya que promueve su diseminación a larga distancia a través del transporte de plantas completas o partes de plantas, como yemas o varetas, infectadas, movimiento de maquinaria de quintas sanas a infectadas. Hasta el momento no se conoce ninguna epidemia que haya sido ocasionada por una fruta infestada.

Todo tejido nuevo y en activo crecimiento es susceptible de ser infectado por la bacteria. El tejido joven está presente en hojas y ramas de brotaciones recientes y en los frutos en crecimiento.  Variedades susceptibles y portainjertos vigorosos. Lluvias con vientos fuertes (superiores a 28/km por hora) en primavera y verano. Temperaturas entre 21 y 34ºC. Presencia de heridas en hojas y frutos. Presencia del minador de las hojas de los cítricos que coloca los huevos en el envés de los brotes nuevos: cuando éstos eclosionan, las larvas se alimentan del parénquima esponjoso de las hojas construyendo galerías bajo la epidermis que posibilitan el ingreso de la bacteria.

Manejo integrado de la enfermedad: Uso de material de injertación certificado,  desinfección de guantes y ropa de los cosecheros y de todas las herramientas (tijeras, cajones, escaleras) y maquinarias usadas en la plantación, poda sanitaria, selectiva y localizada de ramas, hojas y frutos afectados, eliminación de los restos de cosecha, pulverizaciones con cobre teniendo en consideración las brotaciones y las condiciones predisponentes (lluvias y vientos simultáneos),  implantar cortinas rompevientos, control del minador de los cítricos y malezas, evitar fertilizaciones exageradas con nitrógeno, usar portainjertos poco vigorosos.

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Herbario Virtual. Cátedra de Fitopatología. Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. http://herbariofitopatologia.agro.uba.ar