Tizón temprano del Tomate

Grupo de cultivos: Hortícolas
Especie hospedante: Tomate (Lycopersicum esculentum)
Etiología: Hongo. Necrotrófico
Agente causal: Alternaria solani Sor.

Taxonomía: Fungi > Ascomycota > Pezizomycotina > Dothideomycetes > Pleosporales > Pleosporaceae


Importancia: Es una de las enfermedades más importantes del cultivo de tomate, sobre todo a campo abierto, y en la zona del NOA y Cuyo de nuestro país, provocando importantes daños y pérdidas. A. solani puede infectar en cualquier etapa del ciclo de desarrollo y en cualquier órgano aéreo de la planta, incluyendo base del tallo, pecíolos, hojas, flores, pedúnculos y frutos.

Sintomatología: en hojas se observan manchas pardas, circulares, con anillos concéntricos, de hasta medio centímetro de diámetro. Las áreas afectadas se toman amarillas, luego pardas y las hojas cuelgan. El manchado comienza por las hojas más viejas y luego prospera hacia arriba. Las lesiones se rodean de un halo clorótico debido a la producción de toxinas. La planta entera puede desfoliarse y morir. La enfermedad también puede causar tizón de flores y lesiones en tallos, pecíolos. En frutos las manchas son firmes, hundidas y a veces con anillos concéntricos, sobre estas lesiones se producen abundantes fructificaciones. Las lesiones se pueden unir destruyendo tejido foliar y afectando la calidad el fruto. El principal problema en ataques fuertes es la defoliación de la planta, lo que provoca menores rindes y los frutos expuestos son más propensos a problemas de golpes de sol.

Ciclo de la enfermedad: sobrevive en restos culturales y en semilla. También puede sobrevivir en plantas voluntarias de tomate y en hospedantes alternativos de la familia de las Solanáceas (papa, berenjena). Los conidios se forman bajo condiciones de elevada humedad y se dispersan por viento y lluvia. El patógeno penetra por estomas o directamente a través de la cutícula, en presencia de mojado foliar. Estas esporas pueden también ser transmitidas por herramientas e implementos agrícolas así como labores manuales. La tasa de infección se incrementa bajo períodos prolongados de tiempo nublado con alta densidad de frutos. En condiciones de campo los síntomas (manchas) se observan 2 a 3 días después de la inoculación y la esporulación luego de 5 a 7 días. Las epidemias severas se manifiestan hacia el final del ciclo del cultivo debido a que la susceptibilidad incrementa con la edad de las plantas y a que este hongo esporula débilmente sobre manchas foliares jóvenes.

Condiciones predisponentes:

  • La temperatura óptima para la germinación de conidios y la penetración se encuentra alrededor de 18° a 25°C, pero pueden ocurrir bajo un amplio rango, entre 3º y 35º C. Ambientes húmedos y lluviosos. Una lluvia ligera es suficiente para provocar Ia infección.
  • Plantines poco vigorosos o estresados, falta de nutrientes, especialmente nitrógeno, aumentan la susceptibilidad.
  • La severidad de la enfermedad está positivamente correlacionada con la carga y densidad de frutos.

Manejo integrado de la enfermedad:

  • Variedades tolerantes
  • Uso de semillas y plantines sanos.
  • Mantener un alto vigor de plantines con adecuada nutrición y riego.
  • Eliminación de malezas (hospedantes alternativos)
  • Eliminar restos cosecha y rastrojo después del cultivo
  • Control de insectos para evitar heridas.
  • Evitar riego por aspersión
  • Uso de fungicidas foliares: Mancozeb, maneb, clorotalonil, azoxistrobina, pyraclostrobin, boscalid y fluazinam

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Herbario Virtual. Cátedra de Fitopatología. Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. http://herbariofitopatologia.agro.uba.ar