Podredumbre carbonosa del tallo de la Soja

Grupo de cultivos: Oleaginosas
Especie hospedante: Soja (Glycine max)
Agente causal: Macrophomina phaseolina (Tassi) Goidanish

Taxonomía: Fungi > Ascomycota > Pezizomycotina > Dothideomycetes > Botryosphaeriales > Botryosphaeriaceae

 


Antecedentes: Macrophomina phaseolina es un hongo fitopatógeno que causa la podredumbre carbonosa de la base del tallo de la soja además de afectar a otros 500 hospedantes, como maíz, sorgo, girasol y producir daños de hasta el 80% del rendimiento. De todos los hongos que afectan las raíces de soja, M. phaseolina merece la mayor atención porque la enfermedad está incrementándose en forma sostenida, independientemente del manejo o rotación agrícola utilizada. Este escenario, sumado a lo complejo de su control, constituye una amenaza a la sustentabilidad agrícola.

Síntomas: La enfermedad puede aparecer en cualquier estado fenológico del cultivo y su aparición causa elevados porcentajes de plantas muertas en los lotes. En plántulas se observan lesiones irregulares en la base de los cotiledones, con decoloración castaña rojiza oscureciéndose posteriormente, las que se extienden por el tallo causando estrangulamiento y muerte. Se produce una pudrición marrón a marrón oscuro. En plantas adultas causa obstrucción del sistema vascular por la producción de microesclerocios de color negro o gris, que pueden observarse debajo de la corteza y en la médula, llevando al marchitamiento y muerte de las plantas. Los síntomas típicos en estas etapas son lesiones negras a grises en la base de los tallos, muchas veces con líneas oscuras en la médula (formadas por microesclerocios).

Condiciones ambientales predisponentes para el establecimiento de la enfermedad y epidemilogía: condiciones de sequía con altas temperaturas, imperantes en regiones con climas tropicales y subtropicales. La temperatura óptima para el desarrollo del hongo se ubica en el rango 28 a 35°C. La enfermedad se manifiesta generalmente en rodales, y el hongo persiste como microesclerocios en el rastrojo y en el suelo. El rastrojo, semilla infectada y microesclerocios, constituyen la fuente de inóculo primario.

Manejo de la enfermedad: El hongo posee varios hospedantes y sobrevive en el suelo en forma de microesclerocios. Los residuos de soja infestados también garantizan la supervivencia del patógeno y junto con el suelo constituyen las fuentes primaria de inoculo. Los microesclerocios sobreviven más de dos años en suelos secos, pero son de escasa viabilidad en suelos húmedos. La rotación de cultivos (2 a 3 años) es una de las prácticas recomendables. Es de difícil manejo por las prácticas tradicionales de control, por eso se buscan nuevas estrategias. La supresividad de algunos suelos (presencia de microflora antagonista que compite con el hongo) parece ser una buena alternativa para su manejo. También es clave evitar toda situación de estrés para el cultivo. Actualmente no existen fungicidas sistémicos que se movilicen hacia la raíz, para interactuar con los patógenos que allí establecen su infección, lo que limita su manejo, esto indicaría un crecimiento continuado de la importancia de M. phaseolina tanto en Argentina, como en Brasil (Reis et al., 2010; Carmona & Reis, 2012a).

 

Bibliografía

Reis EM, Reis AC, Carmona M. 2010. Manual de fungicidas. Controle químico de doenças de plantas. (en portuges) ISBN 97885-7515-464-9 Ed: Universidade de Passo Fundo, Passo Fundo , Brasil, 226 pp.

Carmona M, Reis EM. 2012a. Enfermedades en cultivos bajo siembra directa en Argentina y Brasil: pasado, presente y prospectivas de manejo. Revista soja en Siembra directa AAPRESID pp. 48-55, Octubre de 2012.

 

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