Podredumbre húmeda del tallo de la Soja

Grupo de cultivos: Oleaginosas
Especie hospedante: Soja (Glycine max)
Etiología: Hongo. Necrotrófico
Agente causal: Sclerotinia sclerotiorum (Lib.) de Bary (1884)

Taxonomía: Fungi > Ascomycota > Pezizomycotina > Leotiomycetes > Helotiales > Sclerotiniaceae


Síntomas:  causa podredumbre húmeda de todos los órganos que ataca. Es común observar tallos muertos que se vuelven blanquecinos y quebradizos, con las hojas marchitas y adheridas al tallo. Las lesiones generalmente se observan en la parte media y superior de los tallos. En condiciones de alta humedad, se produce desarrollo miceliar (blanco, de aspecto algodonoso) con formación de esclerocios (cuerpos de resistencia, oscuros y duros) en el interior y exterior. Las vainas pueden quedar vanas o presentar granos pequeños y deformes. La enfermedad puede provocar la muerte de plantas a partir de floración. Los daños están relacionados con el menor número y peso de los granos y la contaminación de los mismos con esclerocios.

Condiciones ambientales predisponentes para el establecimiento de la enfermedad: Condiciones húmedas y frescas, y cultivos con canopeo denso son factores predisponentes que junto al potencial de inoculo en el suelo (elevada concentración de esclerocios) determinan la severidad de la enfermedad.

Importancia relativa: la enfermedad causa mayores daños en variedades más ramificadas, con altas densidades de siembra, y ciclos largos. En años lluviosos las pérdidas son mayores. Si bien actualmente esta enfermedad era más importante, se observaron ataques de Sclerotinia sclerotiorum en 2013/14 especialmente en condiciones de canopia densa, ambiente húmedo y bajas temperaturas en los meses de febrero a abril; la podredumbre húmeda del tallo (PHT) es una enfermedad importante no sólo en soja, sino también en girasol, poroto, tomate, colza, alfalfa y otras numerosas especies.

Manejo de la enfermedad: El hongo forma estructuras de resistencia (esclerocios) que le permiten vivir libre en el suelo aún en ausencia de alguno de sus hospedantes durante varios años. Los esclerocios permanecen alojados en el suelo y el rastrojo, pero también pueden acompañar a la semilla (contaminación concomitante), constituyen el inoculo primario. Las prácticas de control para S. sclerotiorum deberán aplicarse en forma integrada desarrollando una estrategia eficiente. Entre ellas se encuentran: la rotación con cultivos no susceptibles (gramíneas) por al menos tres años, elección de genotipos con buen comportamiento frente a S. sclerotiorum, utilización de semillas desinfectadas, la regulación del espaciamiento y densidad de siembra (de manera de evitar canopeos densos para favorecer la aireación y mantener menor nivel de humedad en el entresurco disminuyendo la posibilidad de infección), genotipos menos ramificados con mayor resistencia al vuelco y más erectos, variedades de ciclos cortos y siembras tempranas (con el objetivo de evitar que coincida el período de floración con condiciones de temperatura y humedad favorables para el inicio de la infección), eliminación de las malezas que actúan como reservorios, regulación del riego para evitar períodos de alta humedad relativa durante el período de infección.

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