Roya asiática de la Soja

Grupo de cultivos: Oleaginosas
Especie hospedante: Soja (Glycine max)
Etiología: Hongo. Biotrófico
Agente causal: Phakopsora pachyrhizi Sydow & Sydow

Taxonomía: Fungi > Basidiomycota > Urediniomycetes > Uredinales > Phakopsoraceae


Síntomas y signos: Las hojas son los órganos más frecuentemente afectados por esta enfermedad. Inicialmente, se manifiesta mediante diminutas lesiones o manchas puntiformes de color grisáceo a amarillento, ocultas en las hojas inferiores, fundamentalmente en el haz. Luego, estos puntos restringidos por las nervaduras, oscurecen adquiriendo una forma poligonal y angular. Se transforman en lesiones necróticas que son fácilmente confundibles con las causadas por otras enfermedades como mancha marrón, tizón y pústula bacteriana. La observación de estos síntomas es más frecuente en la parte basal del cultivo que en la superior. El amarilleo de las hojas inferiores (a veces de aspecto de “mosaico”), también es un síntoma clave a tener en cuenta para comenzar la observación. En condiciones óptimas para el desarrollo de la enfermedad, la sintomatología descripta es acompañada por una intensa defoliación que comienza por las hojas inferiores.

Condiciones predisponentes para el establecimiento de la enfermedad: El período crítico se sitúa entre los 15 y 28 ºC, humedad relativa elevada (80%), y períodos de mojado foliar de 6 horas como mínimo.

Epidemiología: Esta enfermedad no es una roya típica, ya que a diferencia de la mayoría de las royas (recordar por ej., las  royas específicas de los cereales cuyas pústulas son anaranjadas o amarillas y no generan manchas), la RAS presenta lesiones necróticas, no genera fructificaciones de color vistoso, no es específica de la soja, puede causar intensa defoliación y en su comienzo es de difícil diagnóstico. Al igual que otras royas, la RAS, se disemina muy eficientemente por el viento y no puede sobrevivir en semilla o rastrojo, por lo cual su manejo es muy diferente al de las EFC. En Argentina sobrevive en plantas guachas de soja y en el kudzu (planta perenne de la familia botánica de la soja, que crece principalmente en Misiones).

Antecedentes: En América del Sur se encuentra en Paraguay, Brasil, Bolivia, Colombia, Uruguay, y en  varias zonas de la Argentina. Su importancia relativa, potencial muy elevada. Debido al tamaño pequeño (0,5 mm2) de las lesiones necróticas resulta muy difícil la detección a simple vista. La presencia de las pústulas es un indicio certero de la presencia de la enfermedad. Para la observación de sus pústulas se requiere una lupa de 20 aumentos o superior.

Manejo: Es importante capacitarse en el reconocimiento y monitoreo de la enfermedad, eliminar plantas guachas, intensificar la obtención de cultivares con resistencia. Las medidas preferenciales de manejo son: Siembra de ciclos cortos, manejo de plantas guachas, monitoreo sistemático, y control químico. El monitoreo es la clave del manejo de esta enfermedad. Sugerencias para llevarlo a cabo eficientemente: Recorra su lote en diagonal y extraiga 20 a 40 folíolos centrales de la mitad inferior de las plantas al menos 1 a 2 veces por semana desde la floración en adelante. Para ello deténgase de vez en cuando y extraiga los folíolos hasta completar de 20 a 40. Comience por los lotes sembrados más temprano. Si dentro del lote existen zonas amarillentas, marrones o de mayor concentración de humedad comience por ese sector. Si tiene una gran superficie o varios lotes para monitorear, puede agruparlos en un gran “LOTE SEMEJANTE” siempre que sean de la misma variedad, conducidos con similares prácticas de manejo e implantados en lotes de similares tipos de suelo y la misma o similar fecha de siembra (en un rango de hasta 10 días). Los fungicidas recomendados pertenecen a los grupos de las estrobilurinas, triazoles y sus mezclas.

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Herbario Virtual. Cátedra de Fitopatología. Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. http://herbariofitopatologia.agro.uba.ar