Podredumbre gris de la Vid (Botrytis cinerea)

Grupo de cultivos: Frutícolas
Especie hospedante: Vid (Vitis vinifera)
Etiología: Hongo. Necrotrófico
Agente causal: Botrytis cinerea Pers.:Fr. (en la forma anamórfica) o Botryotinia fuckeliana (de Bary) Whetzel en su forma teleomórfica

TaxonomíaEukaryota > Fungi > Dikarya > Ascomycota > Pezizomycotina > Leotiomycetes > Helotiales > Sclerotiniaceae > Botrytis

Rango de hospedante: B. cinerea es un hongo polífago con un amplio rango de hospedantes y de amplia difusión mundial, siendo el agente causal de la podredumbre gris en diversos cultivos de importancia económica, tales como el arándano, la vid, el kiwi, la frutilla, el tomate, etc. Se han reportado más de 1400 especies de plantas atacadas por Botrytis, de 596 géneros, en 170 familias (Fillinger & Elad, 2016).


Sintomatología: La podredumbre gris puede afectar a todos los órganos verdes de la vid, pero principalmente a los racimos, ocasionando diferentes síntomas y daños según el órgano atacado. En hojas, los síntomas se manifiestan, frecuentemente, en el borde del limbo en forma de amplias necrosis que tienen el aspecto de quemaduras. Si hay condiciones de húmedad suficientes, aparece sobre el borde de las manchas un polvillo gris (esporulación). Los ataques en hojas no suelen tener importancia económica.

En brotes jóvenes y sarmientos, los primeros síntomas se manifiestan por la presencia de manchas alargadas de color chocolate, que se recubren de una pelusilla grisácea si el tiempo es húmedo. Los ataques fuertes pueden ocasionar la pérdida de algunos brotes jóvenes, con la consiguiente disminución de cosecha y, posteriormente, la de algunas yemas de la base de los sarmientos, que no brotan al año siguiente.

En racimos, los síntomas durante el periodo floración-cuajado se manifiestan sobre las inflorescencias y en el raspón del racimo en forma de manchas color chocolate. Durante el periodo envero-recolección, las uvas presentan un aspecto característico de “podridos” y sobre su superficie se desarrolla un moho de color
grisáceo típico. Los ataques en ambos periodos pueden ocasionar una disminución importante de cosecha. Además, en el periodo envero-recolección ocasionan una disminución de calidad en los futuros vinos debido a la degradación de las materias colorantes, la destrucción de la película que contiene las sustancias aromáticas,
la reducción del grado alcohólico, el aumento de fijación de SO2 en los vinos y el aumento de la acidez volátil. Los
síntomas en racimo, durante el periodo de floración-cuajado, pueden confundirse con los ocasionados por el mildíu, pero éste deseca el raspón que se encorva en forma de S y se recubre de una pelusilla blanquecina.

Daños: esta enfermedad disminuye el rendimiento y la calidad de la uva. Los daños más significativos que se producen a partir del envero (cuando las uvas dejan de ser verdes y empiezan adquirir color), se manifiestan mediante un polvillo grisáceo en los granos de uva y que al final toman un aspecto de podridos. En uvas de vinificar al producir cambios en la En uvas de vinificar, al producir cambios en la composición química de las bayas y producción de enzimas que dificultan la clarificación del vino.

 

 

Epidemiología: las condiciones predisponentes a la enfermedad son las temperaturas en torno a 18ºC, humedad relativa superior al 90%, y agua libre. Cuando se originan lluvias durante la floración-cuajado, el hongo puede provocar la desecación parcial o total del racimo. Los conidias se dispersan con el viento y el agua.

 

Manejo:

  • Aplicación de fungicidas sistémicos. En la fenología del cultivo se consideran 4 momentos críticos para el control de la enfermedad:

– fin de floración
– inicio de cuajado
– cierre de racimo
– inicio de envero y
– 21 días antes de la vendimia

  • Evitar el exceso de vigor de los viñedos, eligiendo un patrón, en el momento de la plantación, adaptado a la zona y a su régimen pluviométrico, y que, considerando el vigor de la variedad elegida, garantice un desarrollo de las cepas lo más equilibrado posible.
  • Los despuntes, así como los deshojados realizados tras la floración y cuajado, favorecen la aireación de los racimos, disminuyen el riesgo de contaminación del hongo y favorecen la acción de los fungicidas aplicados.
  • No excederse en fertilización nitrogenada.
  • Se recomienda evitar la proximidad a la plantación de restos vegetales y la acumulación durante las fases finales del cultivo de racimos infectados sobre el suelo.

 

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Botrytis cinereaSistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de plagas

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